lunes, 8 de noviembre de 2010

Inspiro, y el aire penetra mis fosas nasales y los poros de mi piel y entra en mi organismo interior, en los tejidos, en los órganos, los músculos voluntarios y los involuntarios, los canales y ríos de sangre y linfa, en cada célula, en los átomos de cada célula, en las partículas y ondas vibrando en el espacio de este cuerpo
vacío.
Inspiro y el aire/vacío de fuera penetra en el aire/vacío
de dentro, aparente.
Inspiro y siento que hay más que aire vacío en el espacio, más que oxígeno y carbono. Mucho más.
Hay partículas y ondas en vibración que mis ojos no ven.
Hay cuerpos que mis ojos no ven.
El cuerpo de la verdad de los seres sagrados que se niegan a seguir creando samsara.
Inspiro y el cuerpo de la verdad de los budas en el espacio vacío se mezcla inseparablemente con el espacio vacío de este cuerpo que percibo mío.
Inspiro y el espacio de luz que penetra mi espacio
ilumina mi espacio, inseparablemente uno con el cuerpo de la verdad de los budas.
Inspiro y la mente de la verdad de buda bendice mi mente, esa mente sagrada de buda que reside en algún lugar de lo que percibo como “yo”.
Inspiro y mi cuerpo se ilumina de espacio iluminado.
De luz fresca,
curativa.
Curativa, qué paz
en la salud y la armonía y la paz.

Inspiro más y más,
porque tengo un hambre y una sed
que no es de pan ni vino ni agua ni fruta fresca.
Inspiro para saciar mi hambre y mi sed de
¿oxígeno?
¿vida?
¿energía?
¿ser sagrado?
Inspiro y en cada bocanada de aire/espacio/vacío/buda
me acerco un poco más
al gran gozo
del abrazo
de Kinkara.
Como si en la vida nunca pudiera encontrar la experiencia última
(y muero porque no muero).

Espiro
y en cada espiración
dejo ir un poco de este “yo” con el que ya no me identifico.
En cada espiración un poco menos M.
y en cada inspiración
un poco más espacio sagrado y luz
iluminada.
El cuerpo de la verdad.
Mi cuerpo
realizado
al fin.

-Reflexiones de una estudiante budista

viernes, 5 de noviembre de 2010

Una de las meditaciones de los
"ocho pasos", sobre la forma budista de amar, consiste en percibir a todos los seres como si fueran (han sido o serán) nuestra madre.
Empieza por
tu propia madre, la que tienes en esta vida.

Kunsang transmite con una contundencia y una lógica aplastantes las instrucciones del dharma, tras la iniciación de Amitayus, el buda de la larga vida (Manjusri, verano del 2010).
De repente se detiene y hace un inciso y nos mira de una manera diferente:
Pero tal vez tú eres de esas personas que han sufrido mucho en su infancia, y le han hecho mucho daño, y está lleno de heridas, y se ha pasado la vida arruinándose en psicoterapias que le ayuden a sanar sus traumas y aún no ha podido perdonar a su madre...
Me alegra que hayas pasado por aquí, porque en unas horas de meditación sincera puedes cambiar tu visión y resolver todos tus problemas con tu madre.

Nada que perdonar.

Mucha gente sonríe. Yo diría que de las más de 2000 personas entre el público una gran mayoría ha dejado de tener los traumáticos problemas que tenía con su madre -la minoría restante probablemente nunca los tuvo.
No encontrarás una sóla persona budista en tu camino que siga quejándose de las heridas que le infringió su madre, o su padre.Apostaría todo lo que tengo a que no existe un sólo practicante budista (practicante sincero, de corazón) que siga guardando odio, resentimientos y ni el más mínimo dolor por los incisivos y traumáticos errores o maldades de la madre.
Entre otras cosas, porque, con la práctica, poco a poco se va disolviendo el discurso egocéntrico y victimista; con el amor que quiere la felicidad y la libertad de los demás, el egoísmo se reduce; con la práctica de "cambiarse" desarrollas la compasión, la comprensión y la sabiduría que te saca de tu intransigente punto de vista.
El amor lúcido te permite comprender y la comprensión te descubre que no tienes nada que perdonar.

Qué te ha quedado en lugar del resentimiento?
Sólo gratitud,
profundo amor
y respeto.

Gratitud y respeto.

Kunsang dice: como aperitivo, te voy a dar tres razones que deberían acabar con todas las heridas y con la lista de reproches que guardas para tu madre.

1. Porque te ha dado la vida.
Podía no haberlo hecho (a veces, las circunstancias son tremendamente difíciles para una mujer que decide o se ve obligada a ser madre) y, sin embargo, siguió adelante con ese embarazo que te permitió nacer y experimentar esta vida humana en la que puedes aprender todo lo que tienes que aprender para ser definitivamente feliz -y despertar del sueño de la ignorancia.
Para mí, ésta es una razón más que suficiente para amar, respetar y sentir sólo gratitud hacia tu madre -dice Kunsang.
Y puedo asegurarte que esa gratitud te hará muy feliz.
Pero si aún no estás convencido, aquí tienes algunas más.
Si, además, fue ella quien se ocupó de ti, te crió y educó (lo que ha ocurrido en la gran mayoría de los casos), piensa en cuántas veces te salvó de accidentes o incluso de la muerte, para que hayas llegado a la vida adulta. Le debes la vida (esta valiosa existencia humana) un millón de veces.

2. De acuerdo a la ley de causa y efecto, cada cual ha creado las causas para tener la madre que tiene, lo cual es una oportunidad para purificar y aprender. Quizás la persona que más odias es en realidad tu mejor maestra, quien te está ofreciendo la oportunidad de aprender lo que te niegas a aprender por otros medios.

3. Tu madre y tu padre hicieron lo mejor que pudieron, de acuerdo a sus limitaciones y a su propio karma, al igual que lo hiciste y lo estás haciendo tú. Tal como tú lo harás cuando seas madre, o padre, lo mejor que puedas, de acuerdo a tus limitaciones personales y a tu propio karma.

Reconciliarte con el pasado te ayuda a construir el futuro.

Sé como un actor, una actriz, que sale de su personaje.

Ponte por un momento en la piel de tu madre y cierra los ojos y deja pasar por tu corazón la experiencia de su vida y siente sus heridas,
en vez de las tuyas, sólo por un instante.
Y siente el amor que la llevó a sacarte adelante.
Lo poco o mucho que hiciera
-si no fuera por eso, tú hoy no estarías aquí.


Cambiarse por los demás es la gran práctica que te permite reconciliarte con tu pasado,
con tu presente
y con tu futuro.
Y te permite seguir adelante
de una forma adulta
y responsable.

En libertad.

"Hace unos días empecé a practicar la meditación del perdón y te traje a mi corazón y en mi pensamiento para soltar todo el sufrimiento, gracias hoy esta reflexión llego a mi porque así tenía que ser, gratitud, profundo amor y respeto a ti madre"


-Reflexiones de una estudiante budista

jueves, 28 de octubre de 2010





sábado, 23 de octubre de 2010

Cuento Sufi

Un emperador estaba saliendo de su palacio para dar un paseo matutino cuando se encontró con un mendigo. Le preguntó: "¿Qué quieres?".
El mendigo se rió y dijo: "Me preguntas como si tú pudieras satisfacer mi deseo".
El rey se rió y dijo: "Por su puesto que puedo satisfacer tu deseo ¿Qué es? Simplemente dímelo".
Y el mendigo dijo: "Piénsalo dos veces antes de prometer".
El mendigo no era un mendigo cualquiera, había sido el Maestrao del Emperador en una vida pasada. Y en esta vida le había prometido: "vendré y trataré de despertarte en tu próxima vida. En esta vida no lo has logrado, pero volveré". El rey lo había olvidado por completo: ¿quién se acuerda de sus vidas pasadas? Insistió: "Te daré cualquier cosa que pidas. Soy un emperador muy poderoso,, ¿qué puedes tu desear que yo no pueda darte?".
El mendigo le dijo: "Es un deseo muy simple ¿Ves esta escudilla? ¿Puedes llenarla con algo?":
"Por supuesro" -dijo el emperador. Llamó a uno de sus servidores y le dijo: "Llena de dinero la escudilla de este hombre". El servidor trajo un poco de dinero y lo echó en la escudilla... y el dinero despareció. Echó más y más y apenas lo echaba desaparecía. La escudilla del mendigo estaba siempre vacía.
Todo el palacio se reunió. El rumor se corrió por toda la ciudad y una gran multitud se reunió allí. El prestigio del emperador estaba en juego. Les dijo a sus servidores: "Estoy dispuesto a perder mi reino entero, pero este mendigo no debe derrotarme".
Diamantes, perlas, esmeraldas...los tesoros se iban vaciando. La escudilla parecía no tener fondo. Todo lo que se colocaba en ella desaparecía inmediatamente. Era el atardecer y la gente estaba allí reunida en completo silencio. El rey se arrojó a los pies del mendigo y admitió su derrota. Le dijo: "Has ganado, pero antes de que te vayas, satisface mi curiosidad, ¿de qué está hecha tu escudilla?".
El mendigo se rió y dijo: "Está hecha del mismo marerial que la mente humana. No hay ningún secreto... simplemente está hecha de deseos humanos".



"Es hora de que dejes de buscar fuera de ti mismo lo que te haría feliz. Mira hacia adentro. Y recuerda la felicidad es algo muy superficial comparado con la paz interior"

jueves, 21 de octubre de 2010

Eres parte de mi,
eres parte de todo
somos el universo.
Puedo respirar y sé que te llevo dentro
estás en mi corazón,
lo habitas todo
lo que puedo ver y lo que no,
todo lo que ES y lo que SOY.
Eres el alma de mi alma,
la vida de mi vida
y nos convertimos en uno...
Siento lo que nunca habia sentido
esa clase de amor compasivo
soy tan tuya que no me pierdo
que sigo siendo.
Todo lo que hago lleva parte de ti
si pienso en dar amor, doy parte de ti y de mi
si estoy alegre, si soy feliz, si siento la dicha eterna
todo eso esta impregnado de ti,
y al hablar de ti hablo de mi también.
Porque somos uno
qué paz más grande que SER
y cuando SOY tú eres parte de ESO
de mi, de ti, del universo...
Te amo inmensamente, esa clase de amor
que trasciende los espíritus.

-Inspirado "En todas partes" y en ti... cuando te encuentre.

martes, 12 de octubre de 2010

Fue tan fácil reconocer quién soy
y viví tanto tiempo ocultándomelo,
que ahora lo único q habita en mi pasado
es mi despertar,
y solo esa sensación que permanece... PAZ!!!

Todos los días sonrio
y siento esa tranquilidad que viene desde el alma
SOY YO, SOY YO conectada al universo,
soy yo llenando completamente mi espacio.

Acepto y disfruto,
admiro todo lo que la naturaleza me ofrece
agradezco todo lo que me otorga
y SOY YO y estoy presente.

Dejo que mi alma me guie,
que mis pensamientos fluyan
no busco ni espero
soy yo y estoy aqui en el ahora.

Estoy llena de luz,
estoy llena de amor compasivo,
proyecto todo lo que soy...

SOY YO, antes no lo sabia
pero soy yo misma la razón de MI SER.

-Cosma

jueves, 7 de octubre de 2010

Cómo dominar tus sentimientos

La sinceridad no se encuentra en las palabras, sino en los gestos, conocer el significado de las señales propias y ajenas, las poses corporales o las caras, es dominar por completo los sentimientos ocultos de los demás y aprender a explotar los propios.

Aprender a convivir, a entender, a relacionarnos abiertamente sin desconfianza, a soportar juicios adversos son algunos requisitos para mejorar nuestra relación con el resto de la gente.

Para lograr esto te recomiendo los siguientes ejercicios prácticos:


1. Asume la postura mental de mejorar tu capacidad para hacer frente a los problemas, tomándote el tiempo que sea necesario sin plazos ni limites.

2. Haz un balance de las necesidades, sentimientos y derechos que le exigen los demás.

3. Mantén una comunicación "pura". No culpes a otros ni critiques.

4. Presta atención, cuando superas un conflicto, ¿Cómo lo superas? ¿Te importa llegar a la verdad o simplemente te interesa discutir?

5. Una discusión no es un deporte. No se discute para ganar, sino para superar un supuesto problema, si al discutir admites que el otro tiene razón, no lo veas como una derrota, los dos ganaron al superar el conflicto.

6. Ten en cuenta que el conflicto se afronta mejor "suavizando" las disputas, siendo complaciente y "cediendo" a las exigencias de los demás

7. Pídele a alguien que te ayude a practicar la capacidad para escuchar, deberá relatar algún episodio de su vida un poco complicado o problemático durante cinco minutos, pon atención con todos tus sentidos en lo que está diciendo.

Concentra tu atención no sólo en las palabras, sino también en la entonación que les da, en las pausas y los movimientos de la cara y el cuerpo.

8. Invierte el papel ahora tu hablarás durante cinco minutos.


Con esto comprobaras que no siempre es fácil estar atento, que poniendo toda la atención en el otro se descubren cosas insospechadas de la personalidad; que si uno pone todo lo suyo para atender al otro, es retribuido de la misma forma; que verbalizando los problemas muchas veces parecen más solucionables de lo que creías.


Por Lic. Janet Delgado González



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