"El Amor es Esencia... lo llevo dentro"
Soy Guerrera Lunar Amarilla Mi Nahual Imox. Mi Esencia la Sabiduría Divina, en Conciencia, en Plasmación. Mi misión planetaria es la transformación de la materia, conexión con la energía que sutilizo y elevo. Mis energías son el amor, la compasión, la impecabilidad, el impulso en la conciencia, la alquímia, adecuación y evacuación para el cambio dimensional y la energía creadora. Mi maestría es la conexión y comunicación.
miércoles, 24 de abril de 2013
Descansar en Paz sólo siendo...
martes, 26 de abril de 2011
purificando karma
1. Arrepentimiento. Primero es reconocer y arrepentirnos de la acción destructiva que hicimos (mentir, robar, matar, odiar, celar, etc.) El arrepentirse no tiene nada que ver con la culpa, no es reprocharte, ni juzgarte y menos sentarte a compadecerte. Es arrepentirte verdaderamente de tu acción destructiva, el arrepentimiento proviene del corazón.
2. Dependencia. También conocido como Refugio. Cuando actuamos negativamente tenemos que reconocer que no habrá alguna cosa en la que nos refugiemos para “sanar” si no es en la bodichita. Solamente el Dharma nos va a liberar del sufrimiento. Así que es un perdón compasivo hacia Buda y otros seres, y ser bondadosos con todos. Convertirnos en buda, expandir nuestro corazón.
3. Remedio. En este caso fue la recitación del Vajrasatva Solitario 100 sílabas que Wangchog recito 100 veces seguidas. En las que visualizamos a Vajsaratva arriba de nuestra cabeza (coronilla) e imaginarnos como al ir diciendo estás silabas se iba encendiendo el loto en el que él se sienta y como derrama su “antídoto” blanco y puro para sanar nuestro karma negativo. El remedio también puede ser leer las enseñanzas de Buda, asistir a retiros, practicar el tantra, recitar otros mantras, etc.
4. Promesa. Consiste en la determinación de no volver a realizar acciones destructivas. Puedes prometer hacerla durante unos minutos al día por ejemplo, hoy no voy a mentir durante 2 horas y obviamente cumplirla. Y así sucesivamente hasta llegar a un día entero de no mentiras. Puedes prometer por días, horas, minutos, meses, años o toda tu vida. Si llega un momento en que somos capaces de mantener una conducta física, verbal y mental inmaculada y sin interrupción, habremos alcanzado la tierra pura. Con un cuerpo y una mente puros no hay bases para padecer sufrimientos; en vez de ello, disfrutaremos sólo de una incesante felicidad interior.
Hoy pude sanar y liberarme de una gran karma negativo, y con fe y práctica puedes liberarte del karma no virtuoso de todas tus vidas, y sobre todo vivir una mente bodichita en la que generes más amor, seas un Buda e ilumines tu vida y la de los demás. ¡Gratitud!
martes, 22 de febrero de 2011
Meditación de Iluminación... Yo Soy Semilla
yo había olvidado o más bien no recordaba la muerte de Buda
y la celebración del parinirvana.
Mientras yo inhalaba y exhalaba,
con toda la quietud y armonía que emanaba mi esencia (su esencia)
él me contaba el significado del parinirvana
"la segunda iluminación, cuando el Buda dejo su cuerpo,
no es una iluminación física, tangible... cósmica"
Aquí es cuando confieso que me encanta escucharte,
y no sólo por tu voz, tu manera de hacerme reflexionar
de hacerme sentir lo que cuentas.
En un momento pusimos nuestras manos sobre nuestros corazones,
(tu mano derecha sobre mi corazón y la mia sobre el tuyo)
y nuestra mano izquierda sobre nuestro ombligo
(conectándonos con nuestro interno).
Me hablaste de ser semillas -como Buda
Yo Soy Luz Yo Soy Todo
Yo Soy Semilla...
para florecerme a mi y luego florecer a los demás (así lo sentí)
Gracias, por esa meditación de completa iluminación
de bondad, de alegría, esperanza e infinito amor.
Gracias por compartir tu camino conmigo,
por mostrarme parte importante de mi divinidad.
Sé que en algun momento dominare la toma de preceptos,
la dedicación a la concentración meditativa y comprenderé la sabiduría.
Sé que tome una decisión importante a tu lado
seguir el Buda Dharma, y sé mi amor que estarás a mi lado
en ese y todos los caminos.
Somos Luz... Somos Semillas.
Me amo y te amo.
lunes, 21 de febrero de 2011
La muerte de un Buda
La naturaleza de la muerte de un Buda
El Buda no era una persona ordinaria, de modo que su "muerte" no fue común y corriente. En ocasiones, sus discípulos más cercanos se quedaban perplejos al tratar de entender cuál era su naturaleza.
Preguntaban: "¿Señor, después de la muerte, el Tathágata existe, no existe, ambos casos o ninguno?" y él siempre ofrecía la misma respuesta: "No resulta pertinente decir que un Buda existe después de la muerte. No es apropiado decir que un Buda no existe después de la muerte. Tampoco lo es decir que un Buda, tanto, existe (en un sentido) como no existe (en otro) después de la muerte. No es apropiado decir que un Buda ni existe ni no existe después de la muerte. Cualquier forma de explicar o describir la cuestión resulta inapropiada".
El parinirvana.
En la tradición budista, generalmente se le denomina parinirvana, que es el estado que se dice que alcanzó el Buda. Nirvana significa iluminación. Pari quiere decir “suprema”. ¿Cuál es la diferencia entre el nirvana y el parinirvana? Cuando un Buda alcanza el nirvana se dice que es el "nirvana con residuo" porque todavía cuenta con un cuerpo físico. El parinirvana es conocido como el "nirvana sin residuo", porque ya no hay cuerpo. Es la única diferencia y ésta sólo afecta a otras personas, en especial a los discípulos no iluminados, pero el nirvana es exactamente el mismo en ambos casos.
Sus últimos esfuerzos físicos
Unos días antes de morir, cuando el Buda se encontraba cerca de Vaishali, sintió los agudos dolores de su enfermedad. Sin embargo, gracias a su esfuerzo, se recuperó lo suficiente para emprender su "gira de despedida". En esa ocasión se dirigió a Ananda y le dijo: "Mi viaje está alcanzando su final. Del mismo modo que una carreta vieja sigue rodando al ser sostenida por unas correas, este cuerpo sólo puede continuar andando si es sujetado por unas correas. No obstante, mi vigor mental y espiritual no han disminuido". Su cuerpo, como todas las cosas condicionadas, estaba sujeto a la decadencia, pero su mente había trascendido el nacimiento y la muerte. Tras dejar a sus discípulos en Vaishali se dedicó a visitar otros lugares para ofrecer unas últimas palabras de aliento. A pesar del dolor físico y de saber que su muerte estaba próxima continuaba ocupándose de los demás. Las escrituras resaltan que se mantenía consciente de lo que había alrededor. Pronunció algunos discursos y dio las instrucciones finales a la sangha. Cuando llegó a una aldea llamada Pava recibió su última comida, preparada por Chunda, un herrero de la localidad. Este alimento le ocasionó una disentería severa. Sin embargo, con la poca fuerza física que le quedaba, continuó su viaje hacia Kushinagar. En el camino se detuvo a descansar junto a un río y le pidió a Ananda que confortara a Cunda, pues él no era responsable de los efectos que su comida le había causado. ¡Lejos de expresar reproche alguno quería agradecerle que le hubiera proporcionado su última comida antes del parinirvana, ya que su acción era altamente meritoria!
Sus últimas palabras
Bajo un árbol, como cuando nació y cuando logró la iluminación, el Buda alcanzó el parinirvana. En los sitios donde ocurrieron estos eventos se han colocado altares y son lugares de peregrinación. El altar del parinirvana se encuentra en Kushinagar. El Buda decidió morir en el que Ananda describió como un “triste pueblo de casuchas”, pero no fue una casualidad. Allí, entre árboles de sala, la gente de la localidad había construido un canapé de piedra para que los ancianos de la aldea se sentaran. Fue en éste donde el Buda se recostó y explicó qué arreglos quería para su funeral. Mientras tanto, Ananda se sintió invadido por una gran tristeza y se alejó para llorar a solas. Sin embargo, el Buda lo llamó y le dijo: “Es suficiente, Ananda. No te pongas así. Tarde o temprano tenemos que desprendernos de todo lo que más queremos. Durante mucho tiempo y de manera desinteresada has mostrado un gran cariño por mí, a través de tus acciones, tus palabras y tus pensamientos. Mantén viva tu práctica y alcanzarás la liberación de todos los obstáculos”. Entonces, frente a todos los monjes, el Buda ensalzó las virtudes de Ananda. Luego habló de la disciplina monástica. Sus últimas palabras invitaban a aquellos monjes que tuvieran dudas sobre sus enseñanzas a que las expresaran en ese momento, ya que estaba todavía allí para resolverlas. No hubo más preguntas. Tras un silencio absoluto el Buda exclamó: “La decadencia es inherente a todo lo condicionado. ¡Con atención consciente, mantengan el esfuerzo!” Acto seguido, entró en un estado meditativo y murió.
La última escena
La escena final es de gran poder. Se le ilustra en un hermoso bosque, entre árboles de sala, altos y delgados, que sostienen, cada uno, una corona de hojas verdes y anchas, de entre las que sobresalen grandes flores blancas. Al Buda se le pinta recostado sobre su lado derecho, rodeado por sus discípulos. Sus seguidores más cercanos están sentados y llevan hábitos color azafrán. Cae una lluvia de flores. Asimismo, están presentes todo tipo de personas: brahmanes, príncipes, ministros, ascetas, adoradores del fuego, comerciantes, campesinos, mercaderes, además de muchas especies de animales: elefantes, cabras, venados, caballos, perros, ratones y pájaros, que se han reunido para despedirlo. En lo alto, dioses y diosas completan la escena. Las representaciones artísticas de este episodio dejan entrever un evento de significación universal, presenciado por todos los seres.
El estado de ánimo general es de tristeza. Hasta los animales están llorando. Los únicos que no lloran son algunos discípulos, sentados muy cerca del Buda y un gato. Los discípulos más próximos permanecen tranquilos. Son capaces de percibir más allá del cuerpo físico y saben que el cambio del nirvana al parinirvana no es un cambio.
Conmemoración del parinirvana del Buda
Esta escena la conmemoran los budistas cada año en febrero, como el “día del parinirvana”. Es una celebración donde se aprecian el ejemplo y la enseñanza del Buda. También se reflexiona sobre la muerte, como un aspecto intrínseco de nuestra naturaleza. El parinirvana del Buda nos recuerda que debemos renovar nuestra práctica de meditación por completo, reconociendo la realidad de la muerte, siempre presente. Es importante aseguramos de que el recuerdo de la muerte no debe conducirnos a una actitud mental depresiva e insana. La mente debe estar tranquila. Es imprescindible tener valor, pero también es necesario sentir una paz interior. Contemplamos la precariedad de la vida y comprendemos que la muerte puede ocurrir en muy diversas circunstancias. Ni la salud ni la juventud son garantía de larga vida. No existe un patrón de condiciones específicas que nos mantenga a salvo. La muerte no se rige de acuerdo a ciertas condiciones. No hay una hora o temporada en la que podamos estar seguros. Realmente no existe una barrera entre nuestra persona y la muerte, a ninguna hora y en ningún lugar. Por lo tanto, éste puede ser un tema de reflexión bastante sobrio.
Todos, sin importar cuán grandiosos, distinguidos, nobles o famosos podamos ser, todos moriremos. Los grandes personajes de la historia han muerto. Podemos tener la certeza de que no escaparemos de la muerte. Un día tendremos que devolver al universo los elementos que con frecuencia pensamos que son nuestros. Algún día todos, incluso el Buda, tenemos que morir.
Fuente: Sangharákshita, Quién es el Buda, extracto del capítulo 8, Fundación Tres Joyas.
miércoles, 29 de diciembre de 2010
Sobre las 3 perfecciones
(Hermano Francisco)
martes, 21 de diciembre de 2010
Adiestramiento de la mente en ocho estrofas
la meta última y suprema,
que es incluso superior a la gema que colma todos los deseos,
he de estimar siempre a todos los seres.
Cuando me relacione con los demás
he de considerarme la persona menos importante
y con una intención perfecta
estimarlos como objetos supremos.
He de examinar mi continuo mental en todas mis acciones
y en cuanto surja una perturbación mental
que me conduzca a mí o a los demás a actuar de una manera inapropiada,
he de evitarla y oponerme a ella con firmeza.
Cuando me encuentre con seres desafortunados
oprimidos por el mal y los grandes sufrimientos,
he de estimarles como si fueran
un valioso tesoro difícil de encontrar.
Incluso si alguien a quien he beneficiado
y en quien tenía grandes esperanzas
me perjudicara sin razón alguna,
he de considerarlo como mi guía espiritual.
Cuando alguien, por celos,
me cause daño o insulte,
he de aceptar la derrota
y ofrecerle la victoria.
En resumen, que directa o indirectamente
ofrezca mi ayuda y felicidad a los maternales seres
y tome en secreto
todas sus desdichas y sufrimientos.
Además, que gracias a estas prácticas del método,
junto con una mente que reconoce que todos los fenómenos son ilusorios,
y limpia de las manchas de las concepciones de los ocho extremos,
me libere de la prisión de las apariencias
y concepciones erróneas.